No ir a Tikal, en Guatemala, fue el lugar que más me costó dejar de visitar en el viaje. Cuando estaba en Semuc Champey hubiese tenido que desviarme 8 horas hacia el norte, para luego hacer otra vez esas 8 horas de regreso para seguir mi rumbo hacia el sur. No eran más de 300 kilómetros, pero el estado de las rutas de centroamérica cuando te alejás de las capitales, más los cientos de pueblos que hay al costado de las rutas, (casi se podría decir que todas las rutas tienen un solo pueblo a sus márgenes que las acompañan casi todo el recorrido y las llenan de lomas de burro), más las veces que el conductor se encuentra con alguien en la ruta y para unos minutos a charlar hacen que el concepto de distancia cambie totalmente. Todo esto en combis o micros viejos e incómodos. Ante este panorama las ruinas Copán, en el norte de Honduras, para las que no me tenía que desviar, se hicieron mucho más atractivas y me permitieron hacer mi despedida de las ruinas. Si bien Copán era un reino un poco más chico que Palenque o Tikal, llegó a alcanzar en su apogeo alrededor de 28.000 habitantes contra los cerca de 80.000 de Tikal. Sus ruinas tienen la particularidad de tener la mayor colección de estelas, una especie de totems que tienen en la parte de atrás inscripciones que cuentan parte de la historia del reino, y por esto cuando se empezó a descifrar la escritura Maya aportó muchos datos a los arqueólogos, como el hecho que los Mayas conocían el cero siglos antes que los Árabes, que fueron los que se lo enseñaron a los Europeos. Los palacios y templos no son tan espectaculares como en Palenque pero no dejan de ser impresionantes y las estelas son enormes e imponentes.
Una de las Estelas, están todas cubiertas por un techo hasta que encuentren una mejor forma de protegerlas contra la erosión.
La escalera de las inscripciones, cada escalón tiene tallados glifos que cuentan la historia de Copán cuyo apogeo fue entre los años 400 y 800 dc. También protegida contra la erosión.
Uno de los templos.
La cancha de juego de pelota desde lo veía el pueblo. De fondo se ve el palco VIP.
Una de las esculturas de Guacamayas, ave sagrada para los Mayas, que adornan la cancha de pelota.
Como la Guacamaya está en peligro de extinción en el parque arqueológico hay un plan de cría con jaulas abiertas y comederos donde hay un par de decenas de ellas dando vueltas. Como se ve en la foto también algunas ardillas disfrutan de la comida.
Otra Estela, al estar yo al lado se puede apreciar su tamaño.
A una hora de Copán hay un parque termal. El agua de vertiente volcánica viene de un volcán en Guatemala, y sale a la superficie a unos 85 grados. En el parque la mezclan con agua fría en unos piletones en el medio de la selva que están a cerca de 40 grados.
Estos últimos meses han sido muy estresantes así que me merecía relajarme.
La vertiente,
Qué copadas las ruinas de Copan!!!!!!!!!!!!!!!jaaaaaaaaaaaaaaa
ResponderEliminarRealmente... qué maravilla de patrimonio cultural...
Realmente....es necesario esos baños termales después de tanto tiempo sometido al stress..... es comprensible.....